Bloques de discusión científica

I. La fotografía en la historia de la obra pública. Su repercusión internacional

La fotografía como nuevo soporte gráfico supuso una revolución en los diferentes medios de reproducción de imágenes. Frente a la pintura, el dibujo, el grabado, la litografía, etc., el acto fotográfico congelaba un instante de la realidad, fijaba una acción y un tiempo, inmortalizaba una mirada, constituía un testimonio histórico.

Como técnica fue representativa del desarrollo de la ciencia en el siglo XIX. Como novedosa imagen, que en sí misma significaba arte y técnica, la producción fotográfica mantuvo una clara relación con las nuevas realidades sociotecnológicas de la época. Por ello, los primeros pasos de la fotografía en España y Europa tuvieron como uno de los puntos de mira las obras públicas. Aspecto que merece nuestra atención y reflexión. Estas fotografías rinden culto a la modernidad, un culto romántico a la imagen de progreso.

El siglo XIX se caracteriza por los nuevos avances en las comunicaciones. La llegada del ferrocarril, la transformación de la red de carreteras, la iluminación de las costas, la construcción de puertos artificiales o el abastecimiento de aguas en las grandes poblaciones, son indicativos del nuevo paisaje urbano y territorial, del nuevo orden industrial. Es la imagen del progreso, de la riqueza, de la prosperidad, de la novedad, de la invención. Esta mirada es la que capta la fotografía en sus primeros momentos. En España, estos momentos coinciden con el reinado de Isabel II, aspecto que fue aprovechado claramente por la reina para dar una imagen de modernidad y de desarrollo tecnológico.

 

II El patrimonio fotográfico de la obra pública. Su gestión y conservación

La práctica fotográfica vinculada a la obra de ingeniería supuso la creación de un extenso corpus de imágenes y colecciones. Buena parte de estas responden a álbumes fotográficos realizados desde mediados del siglo XIX como temáticas comunes. Tenían un sentido como itinerario, como registro de viaje, donde un supuesto viajero registra su viaje, descubre las ciudades y los monumentos y, entre ellos, reconoce las novedosas obras de ingeniería como enclaves igualmente relevantes. De igual forma, se realizaron tomas fotográficas por parte de instituciones oficiales, con un uso gubernamental y de registro.

Esta realidad en el uso fotográfico hace que nos hayan llegado hasta hoy diversas tipologías de acervos fotográficos como son las colecciones privadas y los archivos oficiales. Su conservación supone, por tanto, una doble preocupación. Por una parte, preservar el legado de este género fotográfico pero, también, poner el valor las propias colecciones cuya entidad  debe ser reconocida en su conjunto. De igual forma, debe abrirse espacio a nuevas realidades como la fotografía digital y el avance de las nuevas tecnologías en la gestión, conservación y difusión de sus fondos.

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